domingo, 28 de octubre de 2012

El desastre de España



Se habla mucho de Artur Mas y de Cataluña. Sin embargo, Artur Mas es el producto de una casta política ambiciosa, corrupta, indeseable y caduca que detesta al pueblo.

La Constitución no se respeta, tampoco las leyes. La deriva antidemocrática en España es tan grande y se han manipulado tanto los tres poderes que dan sentido a la democracia: el Constitucional, el Legislativo y el Judicial, que todo ha quedado reducido a la dictadura de unos políticos, corruptos, ambiciosos de poder y de riqueza, cuyo objetivo es eternizarse en sus puestos a cualquier precio, alejándose cada vez más de los intereses populares.

En consecuencia, estos indeseables están negados al diálogo, al sentido de la responsabilidad, y a un mínimo humanismo que posibilitara el renacimiento de este desolado país. Por tanto, no van a solucionar la grave situación en la que nos encontramos inmersos.

Desgraciadamente Europa se ha convertido en un eufemismo. Al no aplicar lo dispuesto para aquellos países que incumplen las bases de esa efímera unión, Europa ha dejado de existir. Todos los organismos coinciden en que hay que reducir la administración periférica y traspasar competencias al estado, suprimiendo dobles y triples competencias de las distintas administraciones. Ni caso: arremeten sin compasión contra el pueblo con recortes e impuestos de todo tipo.

Ahora, estos inútiles han decidido crear una comisión –al estilo napoleónico–, en la cual estarán representadas todas las comunidades autónomas (todos los que chupan del bote), que deberán decidir la reestructuración de las administraciones actuales en el plazo de NUEVE MESES. Es decir, pasan la pelota a quienes no permitirán perder protagonismo ni poder.

Son unos indeseables, pues están en el gobierno de la nación para legislar inmediatamente este cambio imprescindible. Lo de Mas es una tontería: están jodiendo a todo el pueblo a sabiendas.

Las Fuerzas de Seguridad de Estados Unidos acaban de hacer público un informe en el que señalan a Barcelona como un punto explosivo que amenaza la seguridad del Mediterráneo, debido a que allí han sido detenidos varios grupos islamistas radicales en lo que va de año. Y, más importante, en esta ciudad residen 60.000 jóvenes paquistaníes solteros, sin ningún control, que están a merced del islamismo radical que los está reclutando para sus fines terroristas.

Es decir, nuestro país puede estallar en cualquier momento, pues hay motivaciones múltiples para que así sea. Y no hay que descartar el desbordamiento de las masas, hasta ahora aborregadas, arrasando todo cuanto encuentren a su paso. El paro, el hambre, la desesperación, son muy malos consejeros.

Y ojo a la inmigración africana, muy bien organizada: pueden considerar, llegado el momento, participar en el botín. Ya se sabe, a río revuelto, ganancia de pescadores. Y han venido a por el poder y no se cansan de decir que ellos gobernarían mejor.

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