jueves, 18 de octubre de 2012

El ocaso de la mediocridad

A MI ESTIMADO AMIGO MATEO ISERN:
D. Mateo Isern, Alcalde de Palma, junto a su amigo Ramón Quiñonero, autor del presente escrito

Los grandes amigos no amenazan, ni riñen, ni castigan y, olvidando toda idea de remuneración, exponen la verdad sosegadamente. Son los hechos de personas fascinantes que hablan con claridad y buscando los mejores propósitos.
La tormenta desatada -según leo en la prensa-, tan consciente como irresponsable, es el preámbulo de un disparate, cuyo desenlace puede llegar a producir el resquebrajamiento del Partido Popular de Baleares y el propio ocaso político de usted.

No es momento de protagonizar actitudes mediocres, alimentadas frecuentemente para ocultar una notable incapacidad de gestión. Esto es propio de líderes envueltos en un tosco mesianismo.

Mejor es dedicarse a la obediencia y a la cohesión. Eso es lo que preferimos los ciudadanos que le votamos y aupamos a su actual quehacer municipal, incluidos no pocos compañeros de su prorpio partido.

Su actitud -a propósito de la pugna que los medios de comunicación destacan por su rudeza-, sugiere que usted conoce una de las máximas de Churchill, extraordinario político y premio Nobel de Literatura. Durante un debate parlamentario en la Cámara de los Comunes, sentenció "mis rivales los tengo en la oposición y los enemigos forman parte de mi propio partido".

En declaraciones a la prensa, dice usted, Señor Isern, que el PP de Palma tiene que mejorar y que el aspirante a presidirlo, debe acometer la labor de avanzar en la integración. Algún colaborador de altura de miras, muy próximo a usted, opina que el Partido Popular integra actualmente a todas las corrientes. San Ignacio de Loyola subrayó que "En tiempos de tribulación no es aconsejable hacer cambios".

La gobernanza y la política -aprecian los contribuyentes y los militantes, a partes iguales-, además de compleja ha de estar esencialmente asociada a personas exigentes y enormemente productivas con su oficio. José María Rodríguez es el perfil que supera estas cualidades. Es un hombre que aleja las tensiones y es el paradigma de un espíritu insuperable de servicio, lealtad y honradez hacia sus superiores, iguales y subordinados.
P6110019 - 11 junio 2011 - Alegría en la investidura del Sr. Isern como Alcalde

Muchos recordamos que José María fué quien le eligió a usted para representar al partido como candidato a presidir el Ayuntamiento de nuestra ciudad. Metafóricamente le diría, estimado amigo Señor Isern, que yo "no mordería la mano de quién me dá de comer". Y, además, apostillo de que se merece un trato digno. Se dice que "del árbol caído todo el mundo se atreve a hacer leña". José María no ha caído. Goza de la confianza del Partido y de su Presidente.
D. José Ramón Bauzaá, Presidente del Govern, con José María Rodríguez a su lado.

A propósito del Señor José Ramón Bauzá, debo indicar a usted, como amigo, que no es deseable, ni rentable, exigirle a su Jefe (según dice la prensa), un trato de favor para sus propios intereses electorales, en detrimento de los deseos y posibilidades políticas de un distinguido compañero. No puedo identificar su actitud, querido Señor Isern, con un intelectual trato y sentimiento de nobleza hacia un hombre que ha dedicado prácticamente su vida a servir al Partido y a los ciudadanos.

Alejandro Magno buscó desesperadamente a Diógenes, célebre filósofo griego. Lo encontró en la calle dentro de una tinaja. Fué tal su alegría que le preguntó: "¿Qué quieres que te conceda?". A lo que respondió Diógenes: "Apártate, que me tapas el sol", y continuó en el interior de su habitáculo.

Los hombres muy amantes de sus palabras, de los gestos y de los signos, no están en posesión de la sabiduría.

Usted, querido amigo, encontrará las fuentes más puras del humanismo, del amor y de la virtud, si se mueve en las coordenadas que muestran la no conveniencia de prestar atención a la ambición. Quien mucho abarca, poco aprieta.

Si no añora pretensiones utópicas, su pecho quedará hinchado de satisfacción y de orgullo.

Un afectuoso y cordial saludo de su amigo

Ramón Quiñonero Solano

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